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—Sylvia Hernández Espinoza— |
El señor Martínez, quien reside con su familia en Managua, cuentaque decidió viajar a El Viejo a visitar a su mamá Luz Amanda MezaMoreno, y como siempre salen a relucir las anécdotas y lasvivencias vividas en la niñez, recordó que muchas personasmayores comentaban que en ese sector existían cementeriosindígenas, y en su afán de que sus hijos tengan contacto con latierra que lo vio nacer, los invitó a arar en el campo.
Pero cuando iniciaban la labor, se llevaron la gran sorpresa alencontrar a "flor de tierra", varias piezas arqueológicas, lo quelos motivó a excavar un poco más y comenzaron a desenterrarvarias vasijas, caritas de indígenas, cabecitas de indios,piedras de moler maíz, etc. muchas de las cuales se desintegraroncuando se expusieron al ambiente, nos explicó.
Es impresionante que se encuentre todavía este tipo de joyas,principalmente en tierras que fueron explotadas por más decuarenta años con algodonales, comentó don Thomas Martínez.
Don Thomas, originario de Chinandega, no salía de su asombro ymanifestó que sería interesante que el Ministerio de Culturaasignara un equipo para que explore el área, ya que está segurode que existen más piezas como la encontrada este recién pasadodomingo y que las tiene a la disposición para que seananalizadas.
Es increíble, pero desde el día del hallazgo de las piezasarqueológicas que seguramente fueron utilizadas y elaboradas pornuestros indígenas, el lugar ha sido visitado por muchas personasen busca de alguna pieza, las que podrían deteriorar si no lasmanipulan bien. Otro temor de los Martínez es que ante estanoticia, acudan al sitio los traficantes de reliquias deChinandega y otros departamentos del país, los cuales podríansaquear el yacimiento y desordenar la disposición natural delsitio, lo cual impediría la realización de estudios yconclusiones históricas.
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